lunes, enero 30, 2006

Una poe.

Ella lo sabía.
Se quedó como las mudas frente a la insistencia.
Y las lágrimas ya se estaban.
Te tocó. Ni cuenta. Y se fue.

Ella todo lo es.
Refugiada en la oscuridad. Reposa.
Es la lastimera presencia de la desolación.
Como escuchar las frases nuevas.

Ella se olvida.
Frescura de primavera. Me transporta.
Tienta la indiferencia de quien mira con ternura.
Se besa y se disfruta. Sin pensar siquiera.

Ella desapararece.
Para verla correr hay que pedirselo.
Sentenciar una caricia. Eterna y esquiva.
Se toca. Ni cuenta. Ni se piensa.

Ella...Ella...Ella...

Y es para ver cuánto se repite.

martes, enero 24, 2006

Como si fuera cierto!

Es como si se tuviera ganas de llorar, y ya no se puede. No se puede porque las sonrisas se involucran con la tristeza y parece que los latidos del corazón se mezclan, interminables, con las manos que tiemblan para agarrar el barrilete que se va, solitario, hacia el cielo donde los pájaros trinan, no cantan, contangíandose del mar que alguna vez supieron ver y es el barco pesquero el que suda junto a sus navegantes el amor por el aolor a pez recién pescado y en el fondo del océano se esconden los tesoros más deseados; y ya no se está quieto porque no se quiere. Y nadie se lamenta porque todo se olvida. Y no vale la pena lastimar si después lo vas a remendar. Y es como si quisiera llorar y no puedo.


Los pisos de los techos están llenos de sorpresas: El otro día subí a uno y noté que estaba encima de los niños y que no importaba mucho porque solamente estaba en el techo y a nadie le importa porque las cosas son así y así deben ser.
Ahí es donde reside la sorpresa: En saber que las cosas son y que a veces no se cambian y por más que lo deseemos no se van a modificar a menos que le demos un golpe de suerte ynoscaigamos en un nuevo mundo repleto de literatos dispuestos a escribir libros donde los cambios sean constantes y entonces la gente común (que lee esos libros) se anime y todos los días se vista de blanco y rojo para que el sol no opaque la vista de los necesitados de amor que deambulan por ahí.

Viste cómo es? Primero una sonrisa y luego otra. Después es simpre lo mismo.
Y no te das cuenta y ya se queda sentada en el banco de esa plaza mirándote con sus ojitos tristes, pidiéndote un abrazo, sólo uno, y vos cedés poque sabés que ella es todo y no te importa cuánto te lastima o lastimó. Es como cuando buscas el unicornio azul de Silvio, sabés que no lo vas a encontrar a menos que lo dejes de buscar.

Está bien, es como siempre digo: Si hay disgresión avisame. Pero la verdad es que no tengo ganas de llorar.

sábado, enero 21, 2006

UNMí

Él tiene los ojos color café. Se desvive por verla reir. Sin querer, de vez en cuando, le arranca un llanto doloroso.
Él no se cuestiona las cosas que no sirven, simplemente llora cansado y en soledad.
Él tiene las manos gastadas de tanta soledad y se ve día a día con las panascupias de los desorientados.
Él es sentencioso cuando ama, también cuando odia; olvida facílmente lo que le hace bien y se entristece con lo que descubre diferente a lo que soñó.
Él es sentimental y frío.
Él calla las luces para encontrar la calma en la más inmensa de las oscuridades. Disfruta grandemente del tiempo compartido, de las cosas que no se hablan porque no se tienen que hablar.
Él siente en lo más hondo que su misión (única) es abrazar y entregar en la angustia los consuelos de los que supieron sufrir.
Él es temeroso y seguro. Se sienta con los bolsillos vacíos, no mira, se expresa y no mira.

martes, enero 10, 2006

Los desesperados siempre hacen lo mismo: se quejan de la desesperanza de los demás.
Y pensar que una vez tuve un inconcluso resavio de nostalgia para mí.
El otro día se cayó el perro del techo. Está bien. Me re-cagué-de-las-patas cuando lo ví sangrar como a una mina que la acaban de abortar. El pobre se hizo bosta una pierna y el veterinario dijo que estaria bien, que esperara un par de semanas.
Laura se asemeja a los cálculos que una vez hice de la posible madre de mis hijos. Quizá valga la pena. Lástima que anda con el boludo de la esquina. Podríamos ser un hermoso matrimonio.
Me acuerdo cuando Natalia lloró junto a mí. Fue muy triste. Muy triste. Yo le dije que las cosas no eran como esperabamos que fueran y que lo mejor era dar un paso al costado para no estorbarnos mutuamente.
Las ventanas están sucias. Creo que las voy a limpiar una vez que termine de curarle la herida al Torito. Ellas están sucias por la sangre del pobre perro.
Laura tiene unas piernas que me hacen pensar esas cosas que "no debería". Si vos la vieras pensarias como yo, o tal vez peor. Ella tiene esa dulzura especial que ni vos ni yo alcanzamos a describir correctamente.
Natalia no se dio cuenta lo que tenía al lado. Espero que la esté pasando bien allá.
Con Laura las charlas son ambiguas, es como si quisiera decirle que la amo pero no puedo, viste como es. A veces me mira como si quisiera besarme, pero no, no es así, solamente mira así porque así es como mira.
Los pelotudos de la esquina piensan que soy retrasado. Sólo porque-vivo con mi mamá y mi papá y tengo cuarenta y cinco. Yo no tomo cerveza, me gusta el licor que mamá me hace en los veranos.
Pobre perro, el Torito, no se da cuenta de que la carne que come sabe a viejo congelado hace cinco años.
Laura tiene el pelo color castaño. Viste cómo es? Me despierta esos pensamientos que no debería.

lunes, enero 09, 2006

Como que hoy las cosas no salieron bien, dijo la empleada de la octava caja quien al hacer el cierre se dió cuenta de que le faltaban 50 pesos.

Rayuela es un gran libro, carece de metáforas erradas y tiene un exclente desarrollo de lo inverosímil.

Los cuentos de amateurs(como yo) carecen de conexión con lo que no pasa.

La verdad es que las historias largas siempre son como esperamos que sean. Iguales

Las panascupias son esas pequeñas porciones de nosotros que nos remontan a la verdad. Son difíciles de explicar y más difíciles de ver. Están en cada silencio de la novia que no es tal. Se esconden en los edificios deseosos de capital. Las panascupias no sienten la ausencia de lo verdadero. Pero sí saben cuando le están metiendo el dedo en el culo. Las panascupias son nobles, no tienen amigos que no hablen. Las panascupias se rebelan ante lo insensato. Las panascupias no son comprensivas.

Es como esa novia que no fue, viste?

Las ideas de la cajera son idiotas, pues todos saben que se ha guardado la plata en el bolsillo interno del saco. O de la campera. Ya no me acuerdo.