Eso, sólo eso.
No pensamos que sería cierto y la máquina lentamente se detuvo, entramos en ella y nos complementamos como esos que sueñan encontrar un ideal hasta que se enfrentan y reparten alegria por doquier.
Te oigo lejana, las piernas tiemblan, me miras como a una pantalla con la cual puedes jugar, me olvidas y transformas la melancolía en absurdo consuelo para restaurar las máquinas del amor ideario.
Ya te alejas y te pareces tanto tanto a ella, te reflejas en un sentimiento gigante y sólo sos una ilusión, un inancazable. Ya te alejas sin sonreir siquiera y me monto en mi córcel electrónico para abandonarme sin llorarte. Ya te vas, simplemente te vas y me queda un consuelo: Volverás.
Te oigo lejana, las piernas tiemblan, me miras como a una pantalla con la cual puedes jugar, me olvidas y transformas la melancolía en absurdo consuelo para restaurar las máquinas del amor ideario.
Ya te alejas y te pareces tanto tanto a ella, te reflejas en un sentimiento gigante y sólo sos una ilusión, un inancazable. Ya te alejas sin sonreir siquiera y me monto en mi córcel electrónico para abandonarme sin llorarte. Ya te vas, simplemente te vas y me queda un consuelo: Volverás.
