miércoles, diciembre 28, 2005

Dispensenme pero no sé escribir esa palabra.
Las nocturnas ausencias hacen de los murciélagos un mar de nostalgia entre los pobres decoradores de piscinas. Las faustas mentiras de los ignorantes no son más que los vestigios de un pelotudo con cara de ángel.
Los simplemente llamativos estúpidos que se quedaron la otra noche bebiendo vodka en lo de Sánchez no se percataron de la soledad que me invadía y hecharon a reir cuando mi llanto se hizo manifiesto para desangrar las putas penas que me aquejan desde hace tanto tiempo.
La blanca bebida se transformó en vómito y los inconcientes lloraron junto a mí sólo por la fuerza del alcohol. Esa noche recordé los mágicos momentos que nunca vivimos y entre lágrimas una sonrisa se cayó. Los muchachos no son malos, lo que pasa es que la cerveza estaba caliente y no había más que jugo en la heladera.
Sánchez se fue a dormir y yo me quedé alimentando a los gatos del vecino muerto. Me senté sobre la silla y te escribí una carta: "Querida mía, las cosas no han sido como las imaginamos pero lo importante es que vos estás sin mí y yo vivo pensando en tí. Quisiera refregarte en la cara todo lo que sufro por vos pero estás tan lejos, y yo no tengo plata para visitarte que lo mejor es escribirte diciéndote que fuiste lo más hermosos y doloroso de mi vida, no es que te esté culpando de nada pero el hecho de que me hayas puesto los cuernos con ese viejo hijo de puta me rompe denodadamente los huevos. Espero estés teniendo una linda estadía en su casa, pues el marmota tiene plata y ahora que tiene una puta en su casa debe ser re-feliz.
el Vinculado"
No tenía sueño y me paré para gritar, no pude, así que me dejé llevar y terminé en lo de la gorda Rosa y me cojí a las más pendejita. Monta bien la perra. Cuando se hizo de día volví al depto para ver qué onda. Estaba un desastre. Me acomodé como pude entre la mugre y dormí.
Sánchez me llamó a eso de las tres y me dijo que había un sobre con mi firma sobre la mesa "envialo a lo del viejo hijo de puta" le dije, y colgué.
A las seis desperté, tomé mate, sufrí cuando vi tu corpiño tirado en la puerta del baño.
Me voy no vaya a ser cosa que me ponga triste otra vez.

martes, diciembre 13, 2005

Ana

Se quedaron sentados, miraban con entusiasmo las lastimeras sonrisas de los soldados, tocaron sus manos para oirse vivos y desgarraron una sonrisa al ver la figura paterna llegar.
Él los miró con los ojos llovidos por la emoción y detuvo su andar al advertir la falta de la mujer que sostuvo su ausencia.
"Mamá murió hace una semana"
Él, con manos de roble, soltó la pesada carga de los que luchan por un ideal insensible. Miró el suelo, refregó sus ojos con violencia masculina y tomó entre sus brazos a los niños muertos de hambre.
Eramos tan feliz en Leningrado que hoy resulta inverosimil su ausencia, su desapego, su no-estar con nosotros. Yo tengo la cara repleta de cicatrices y las manos quemadas por el frío y la pólvora; ellos están hechos unos hombrecitos con los huesos por encima de la piel. La pobreza de mi tierra suena en el sordo porvenir de quienes han destapado la botella vacía. En los ojos de mis compañeros veo mi realidad reflejada y me duele el estómago de sólo pensar en el mañana. Me duele la vida si no estás. Me duele el alma criarlos solo. Me duelen los sueños que juntos construimos y no pude concretar.
Te vas, te fuiste para siempre, no te voy a buscar en mis cartas de campaña no, no voy a insistir frente a tu tumba que vuelvas. Voy a llevar tu nombre a lo más alto de nuestros logros. Voy a encallar las tristezas en un solo llanto eterno y silencioso. Voy a verlos crecer, y tu recuerdo será inmortal en sus corazones.
Él nos mira con los ojos llorosos, nosotros lloramos con él. Nosotros perdimos una madre. Hoy recuperamos a nuestro padre.
Los observo son las manos entumecidas por el frio del Hades. No olvides, mi amor, que siempre estaré allí: en tu mente, en tu alma, en todo vuestro ser.

lunes, diciembre 12, 2005

Hoy, después de alergias y desarraigos me detengo para verte caer de deshonor sobre los pisos repletos de idiota porvenir. Estás allí, sentada, desgarrada por el llanto impúdico de quienes sueltan la voz sólo para sentirse libres. Estás, frustrada y deshauseada por las lámparas del manicomio de los tristes reprimidos.
Me levanto en la mañana, imagino tu rostro lloroso, camino -soy un ente más-, veo la gente andar a un ritmo distinto, callo mis miserias, te busco como las flores buscan el sol.
Andás por ahí, llorando, sintiendo las pesadas miradas de los que esperan que caigas una vez más y es eso, sólo una próxima vez, lo que detentas, lo que esperas, éso lo que tanto buscas con tal de dejar la tristeza a un lado y echarte a reir como una feliz desdichada.
Camino por esas calles que tanto conozco, reflexiono sobre los jabones y los baños mal secados y estás, allí, en mi mente, en mi alma: feliz como siempre, hermosa como pocas.
Te desvelás por esas cosas que los fantasmas llaman agonía, luchás contra vos misma en vez de dejarte caer. Ves los dedos mojados por tus lágrmas insensibles. Me esperás, sabés que no voy a llegar y-sin-embargo me esperás.
Ando cual vagabundo buscando una sonrisa para imitar y las encalladas amarguras se me enfrentan para bajar las armas, verte me hace sonreir.
Y el silencio te supera, te volvés ausente, respirás con esfuerzo, morís de a poco, sonreís por tu derrota, me mirás.
Me voy, no vaya a ser cosa que te pierda y me muera otra vez.

miércoles, diciembre 07, 2005

Y bueno...

Hoy la lluvia se detuvo para verme andar, resbalé entre los suspiros de un dinosaurio y las sonrisas cínicas de los elefantes dorados. Estaba enfermo del eufemismo y me decidí a correr el telón de las verdades, alguien cayó (no fui yo). En la tarde nublada recordé las enseñanazas del viejo sabio que nunca conoceré y apliqué el método de decenso improvisado entre los peñascos del olvido, la topadora de minifalda me sonreía para soportar las lágrimas de lástima que me tiene. Los sueños de un pibe amargo me detienen para escribir estos delirios de los seres repletos de angustia.
Caigo lentamente entre las burlas incongruentes y me dejo estar como quien ha perdido la guerra, recuerdo tu rostro, maquillo al actor, respiro los pulmones llenos de nada y sostengo otra vez los labios encerrados por tu amor.
¡Silenciate estúpido delirante!. Me mira con una cara de lobo hambriento y escucho la radio sin atención. Me joden las frases inconclusas cuando. Te miro en la lejanía y veo tu cara de estupor que refleja la idiotez de la pantalla leída por los ojos morados(que se aclaran).
Un delirio, un mediodía, una frase inconclusa, unos tiempos que no se siguen, un viaje que se planea.
Resbalemos amor, resbalemos!

martes, diciembre 06, 2005

Siempre es lo mismo: una sonrisa, otra y otra. Parece nunca acabar y entonces las miradas se devuelven y la magia se produce. Esta vez el amor es incontenible, hay una parte del todo que lleva tu nombre. Hay una esfera que se cubre de vos, que se llena de vos. Y otra vez las sonrisas, y esta vez hay complementos, y otra vez te miro por primera vez.
Nuestros encuentros silenciosos parecen destinados a un solo fin: el amor sin preguntas. Resbalamos para elevarnos juntos. Y tus ojos brillan y los míos también. Sin decir ni pedir nada a cambio regalamos lo prohibido al otro (la simpatía) y nos olvidamos hasta de nosotros mismos para ver la cara de una ilusión viendo otra ilusión.
El quince está cerca, mis manos tiemblan y dudo entre dejar dejar mi vida para vivir la tuya. Y no, no se sonroja al hablar de fines y pérdidas: y no recuerda ya el porqué de tanta pasión.
Ella tiene los ojos morados y los codos de un tono magenta. Su sonrisa me recuerda a la perfección misma y me asusto de sólo pensarla a mi lado. Es tan fresca que el aire de bondad traspasa las fronteras y se instala tan dentro que invade todo mi ser. No es más que un todo con una parte de mí.
Y se queda estática y lejana para que un obrero de la vida la sueñe. Y se queda inmutable como la flor más bella para que el más sordo la escuche. Y se queda, solitaria, para que el m´s indicado la acompañe.
Yo te A y no me avergüenzo. Y yo te A para olvidar que soy yo, que estoy sin tí. Y yo te A para que el orgullo suene son tu voz al despertar. Y yo te A porque tu presencia es grande, porque los astros esperan que mis labios prueben tu dulzura, y los ojos morados se entretengan un momento con los míos para despertar el más mundano y completo e los sentimientos.