Se levantó temprano con la ilusión de correr el riesgo de vivir. Me soltó la mano para ver si había aprendido a caminar por sus propios medios, lo logró y lloró de alegria al saberse útil en un mundo lleno de ilusiones y rechazos egocéntricos.
El ángel de la noche caminó por caminos repletos de plantitas de colores tan diversos como el arcoiris (visto de cerca) y encontró, en su andar, una pequeña llama de fuego que se hizo llamar esperanza.
Mira perplejo la soledad de los deambulantes y suspira con aire humano para ver si puede sonreirle la dama de rojo que se acerca con cara de vidriera. No le sonrie. El ángel se evade.Suspira nuevamente y se detiene frente a los grillos del verano atorrante.
Las palmas de sus manos me recuerdan a la fantasia que tuve una vez sobre aquél indio mapuche de dura corteza que miraba, entristecido, como las lanzas había perforado sus ya cansados dedos y lastimaban infinitamente a su gente, su gente que se perdía entre los malones y las invasiones. La nada es lo que le quedó al indio en sus manos. La nada es lo que el ángel transporta en las suyas.
Anduvo como el humano que sueña con un mundo mejor un largo tiempo. Peleó contra los malos poderosos. Cerró los ojos.
volvió a su cielo.
Sólo a esperar el milagro.
El ángel de la noche caminó por caminos repletos de plantitas de colores tan diversos como el arcoiris (visto de cerca) y encontró, en su andar, una pequeña llama de fuego que se hizo llamar esperanza.
Mira perplejo la soledad de los deambulantes y suspira con aire humano para ver si puede sonreirle la dama de rojo que se acerca con cara de vidriera. No le sonrie. El ángel se evade.Suspira nuevamente y se detiene frente a los grillos del verano atorrante.
Las palmas de sus manos me recuerdan a la fantasia que tuve una vez sobre aquél indio mapuche de dura corteza que miraba, entristecido, como las lanzas había perforado sus ya cansados dedos y lastimaban infinitamente a su gente, su gente que se perdía entre los malones y las invasiones. La nada es lo que le quedó al indio en sus manos. La nada es lo que el ángel transporta en las suyas.
Anduvo como el humano que sueña con un mundo mejor un largo tiempo. Peleó contra los malos poderosos. Cerró los ojos.
volvió a su cielo.
Sólo a esperar el milagro.
