sábado, enero 21, 2006

UNMí

Él tiene los ojos color café. Se desvive por verla reir. Sin querer, de vez en cuando, le arranca un llanto doloroso.
Él no se cuestiona las cosas que no sirven, simplemente llora cansado y en soledad.
Él tiene las manos gastadas de tanta soledad y se ve día a día con las panascupias de los desorientados.
Él es sentencioso cuando ama, también cuando odia; olvida facílmente lo que le hace bien y se entristece con lo que descubre diferente a lo que soñó.
Él es sentimental y frío.
Él calla las luces para encontrar la calma en la más inmensa de las oscuridades. Disfruta grandemente del tiempo compartido, de las cosas que no se hablan porque no se tienen que hablar.
Él siente en lo más hondo que su misión (única) es abrazar y entregar en la angustia los consuelos de los que supieron sufrir.
Él es temeroso y seguro. Se sienta con los bolsillos vacíos, no mira, se expresa y no mira.