domingo, noviembre 18, 2007

De acá

Lluvia. Oliveira pensativo desperdiga maldiciones en un cigarro que parece nunca acabar. La estación del metro vacía e inmensa. Gente apurada y un charco de agua sin fin en el andén. Una mujer que barre entre las pequeñas canaletas de los mosaicos de la estación Vespucio Norte. Oliveira observa detenidamente a la mujer mientras su tren empieza a avanzar. La mujer queda atrás y Oliveira no puede volver su cabeza porque lo siente inútil. Porque el túnel se ha hecho más angosto y más oscuro.
Nadie fuma en el metro. Caras de sueño sin sueños. Caras de aliento deprimido y una vida sin pasiones, sin peligros. Miradas despreocupadas y mezquinas. Oliveira piensa "y a estos pelotudos, qué les pasa? que no ven como llueve dentro del tren?". No, Oliveira jamás quedará sentado cuando el tren esté vacío. Su respiración parece un pasaje de La Metamorfosis, lenta. Despiadadamente lenta. Se estruja la rodilla derecha y observa a una bella dama que ha subido en la estación Colonial. Ella le sonríe y él esquiva su mirada por fácil, por puta. Oliveira siente los ojos de la mujer en su frente pero empieza a pensar qué habrá sido de Perón si no establecía el estado benefactor y no fundía a la Argentina con tanto préstamo del FMI.
Llega a Santa Ana, la combinación para llegar a Bellas Artes. Gente que corre desesperada por llegar. Unos niños mojados le sonríen y Oliveira agudiza su desprecio por miedo a enternizarse.
Talita aún no ha llegado y los negros se le terminan. Monedas para el café y el telo es todo el capital de Oliveira. Putea mojándose los zapatos marrones. Putea y Talita no llega.
Ella viene de paraguas. Viene vistiendo un largo sobretodo negro y un labial imborrable. Luce maravillosa. "Traveler, no vino?" "No, por qué habría de venir? Fui yo quien te citó..." Él sonríe como finjiendo amabilidad para descomprimir la tensión.
Talita accede a tomar el café. "Qué te pasó hoy? ¿Por qué, con tanta lluvia, se te ocurre ponerte tan linda?" "Horacio, qué lluvia?! Sólo está un poco fresco, pero el sol se siente."
Como siempre, para Oliveira llovía... y los pasos de día eran muy pesados.
Cambiaron de café porque el subsuelo estaba inhabilitado, reuniones secretas fue la excusa. Un café y otro, cerca del parque en la montaña. Una gota y otra sobre los pies de Oliveira. Un sótano, al fin uno. Fotos de gente desnuda y artículos anticuados. Café y dulces. La Maga ausente y los ojos de Talita convirtiendo el tiempo en eterno. Los ojos de Talita desnudando a Oliveira. Oliveira deseando estar desnudo, como en las fotos. Oliveira desnudando a Talita, como en las fotos. Y Talita que hablaba de Traveler. Y Oliveira puteando para sus adentros. Oliveira deseando que todo fuera sólo una rayuela, que sólo tuviera tirar una piedra para saltar cada casillero en busca de la meta que no es otra que completar la vuelta. La meta, que no es otra que la boca de Talita. La meta, que no es más que un suspiro junto a Talita en la cama de Traveler o de algún telo. Y Talita que hablaba de Traveler y sus ganas de volver al circo.
Que un café más. Que un cielo que se oscurece y una llamada que suena a Traveler. Que una puteada en voz alta y un "porqué" que invade el ambiente.
Un café más, un dulce más...y ya no alcanza para el telo. Traveler llega, simpático como siempre. Un abrazo y un beso a Talita, un apretón de manos cargado de confianza a Oliveira.
Y Oliveira comprando cigarrillos negros en el kiosco de en frente. Oliveira mirando al cielo, puteando por tanta lluvia. Puteando por no ser un niño jugando a la Rayuela solo con Talita. Sólo con Talita.

jueves, agosto 02, 2007

Vine del norte

Vine del norte buscando una canción y una cruz,
y allí se cruzó un cometa, y en su estela estabas tú.
En Madrid seguiría lloviendo, triste como lo dejé,
y en Santiago con tus luces y su noviembre me quemé.

Y fue después de un concierto, una noche en tu universidad,
allí te encontré de nuevo, "Hoy te invito a carretear".
"Acepto gustoso tu oferta, sólo con una condición:
que no se acabe esta noche y que no me enamore yo".

Andando por La Alameda, tú me empezaste a contar
causas, azares y luchas, en estos días y al pasar
por delante de La Moneda, tú tarareaste a Jara.
Me miraste, "Así tan duro, tienes un aire a guevara".

Y entramos en un bareto, y allí alguien cantaba a Fito.
"A este paso me enamoro, sólo me falta otro pisco".
"Déjate de historias, súbete ahí, y cántame una de Silvio".
"Sólo si me das un beso", y todos cantaron conmigo.

Salimos del bar borrachos, agarrados de la mano,
y en la calle como siempre jodiendo andaban los pacos.
Tú les gritaste "¡Asesinos!", y los dos echamos a correr.
Tú reías, y en tu risa yo me veía caer.

Pero, "¿Dónde has estado este tiempo? Se hace tarde, vete a casa",
y en tu abrazo a lo lejos, creí oír a los Parra,
cantando para nosotros. Será mejor que me vaya.
Ahí quedé, solo, gritando, sin ti, "Te recuerdo, Amanda".

"Te recuerdo, Amanda".

Al tiempo llegué a mi norte, con una canción y una cruz,
con la estela de un cometa, con tu mentira y con tu luz.
En Madrid seguía lloviendo, tal como lo dejé,
y en Santiago tantas cosas, hoy me muero por volver.

Hoy me muero por volver.




Ismael Serrano

lunes, julio 09, 2007

Caete

Si pudiera escribir.
Pensar. Escribir. Pensar.

Descansar.
Escribir. Pensar.

Pensar en escribir.
Escribirte pensando.
Pensando en escribirte.
Ahora escribirte que te quiero.
No, mejor que te amo.
Escribirte de rodillas que te amo.

Escribirte sin pensar.
Escribirte de rodillas y sin pensar. Que te amo.

sentarme en una silla, frente tuyo, decirte que te amo y esperar tu respuesta.
Pensar en tu respuesta.
Invitarte a coger para consolidar el sentimiento.
Pensar en hacerlo.
Esperar. No hacerlo.
Pensar en escribirte y correr.

Pensar en escribirte y correr muy lejos.
Pensar que me querés.
Y que te quiero.
No, nada más.
No, no se coge.

martes, junio 05, 2007

Lunado

¿Sabés? Hoy día (o es hoydía?) me levanté muy temprano. Me acordé de mucha gente. De los de siempre, de los de hace un tiempo, de los de hace mucho. Me acordé y salí a trabajar; luego no me acordé más. Trabajé, mucho. Di vueltas, muchas. Conseguí algunas cosas. Y volví a pensar en las gentes, en esas que no veo mucho, en las que no vi nunca, en las que quiero ver siempre, en las que que veo a diario. ¿Sabés? Ver es difícil, y no lo digo en un sentido profundo. Simplemente que ver hacia donde querés ver, a veces se complica. No sé, se vuelve difícil ver a quienes querés ver. Se pone complicado pensar en todos los que querés pensar. Se pone aburrido este escrito. Se me vuelan las ganas de decir lo que quería decir y vuelvo!
Sabés que me interesa hablar a cada rato con gente interesante (desde mi punto de vista, aburrido o no)y a veces reniego de charlar con gente que no la considero así. Vos me tenés que entender, se me caen las ideas como cuentagotas y las panascupias me superan cuando se trata de ocultar. No sé, me sale como si estuviera vomitando conejitos, así como la lejana.
Hoy se me piantaron nostalgias. Y también me olvidé de mis parientes.
Estoy lunado. Así, en forma de media luna. Estoy constipado. Así como la tierra seca que necesita regarse.
A mí se me pierden los lugares comunes cuando pienso en ella. Ella está lejos. Encima está idealizada. Qué cagada!
Sí, se me pierden en un punto y seguido o un punto y aparte; ni te cuento en un punto y coma.
Coma m`hija, coma.
Estoy que me salgo de la vaina por sentarme en un parque y tomar mate o jugo y hablar de literatura o leer un libro acompañado; o simplemente mirar ojos clar-amente buenos y escuchar los suaves sonidos de las personas que están lejos, los ladridos de los perros, las sonrisas de los niños. Definitivamente las sonrisas de los niños.
¿Cómo te lo explico? Vos sabés que no se trata de enamorarse o caerse desde un séptimo piso porque no tenga futuro, no. Se trata de sentir sanamente que hay soledad y compañia muy grande. Sí, vos me entendés.
A vos te pasa como a mí: mirás de vez en cuando al cielo y te sentís bien, no hace falta más.-

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lunes, mayo 07, 2007

Domingo, ayer.

Hoy, como todos los días, pienso en lo imposible de sentarse parado. No sé, se me viene de noche, a veces, otras veces de día, mientras me siento contra la pared, sin apoyar la cola en el piso. Lo hago así porque Gabriel me dijo que así tendré más resistencia en las piernas, eso me sirve para poder trabajar con la técnica de comedia del arte, porque es importante para mí, ¿Sabías no? Yo quiero ser actor, alguna vez, en un instante, quiero serlo. ¿Por qué? La verdad que no sé responderte. En realidad, puedo inventarte un millón de posibles respuestas tales como “Porque me gusta el arte” “Porque es lindo sentirse otro” “Porque de chiquito jugaba mucho solo y eso creó en mí una imaginación interminable”, pero la verdad es que todas esas cosas son insuficientes. Además, qué clase de persona dice “me gusta el arte”? Hay que ser medio gil, no en el sentido ultra ofensivo, sino que se está perdiendo lo más rico de esta manifestación humana: La sensibilidad intelectualizada al punto tal de dejarte en pelotas.
No sé, la verdad que no sé, escucho a Ismael Serrano en su canción Últimamente, y me siento identificado. Pero no una identificación de decir lo vivo como él, no. Creo que va por la identificación que siento en el tono de su voz cuando lo escucho en esa grabación que debe tener sus contados años ya. Es extraño, viste? Me siento un bicho raro, muchas veces lo siento. Sin embargo, con la gente que más quiero soy de lo más vulgar que puede haber. Es como que no necesito complicarme para lo que quiero expresar, pero hay veces que sí me complico y no se me entiende nada! Pero esas veces la gente que quiero se esfuerzan e intentan entender, y si no sucede está todo bien. No sé, con la gente que no quiero soy otro, soy rígido y extremamente pedante. La vida me obligó a no sacarme esa mochila de encima. Son muchas las veces en que siento ganas de golpearme muy fuerte en la cara, por pelotudo nomás.
Te decía esto de mi afición a la actuación. Afición es una gran palabra, se parece a ilusión. Los aficionados somos grandes ilusos. Creo que nunca voy a dejar de ser eso, un gran aficionado de la maravilla que provoca sentir un agente externo en la conducta diaria, que no es diaria. Para mí es eso, comportarse distinto, sentir diferente, caminar distinto, sentir un día a día que no es tal mientras respiro otro aire, y lo controlo pero no tanto. Para mí es vibrar como cuando se hace el amor. Es una experiencia en la que no alcanzan las palabras de ningún idioma. Sí se puede explicar la fase previa, adquisición de técnicas y demás, así también la posterior pero ése momento, la vida misma de otra persona/personaje puesta en el cuerpo y alma de uno, eso no se puede explicar. Un par de veces lo sentí, cuando ni siquiera sentía la técnica en mi cuerpo. Capaz que el haber sentido eso me dio el lugar que hoy tengo, de gran iluso que siempre está dispuesto a ponerse el sayo (el que haya, el que quepa) para vivir, sentir algo nuevo, algo no propio, algo fuera de mí, o quizás tan adentro que nunca lo sentiría de otra forma que no sea frente a uno o miles dispuestos a dejarse convencer. ¿Vos sabés que convencer es lo más difícil del mundo? Hay gente que te dice sí y te lo re-afirma, pero nunca lo asume realmente, convencido. Lo veía en Babel, todos decían “cuídate” y todos respondían sí, y luego no se cuidaban y el desastre les cuajaba la vida. No digo que esté mal, sólo digo que siempre hay un destino para elegir. Mi primo tenía un nick que decía “cada uno es artífice de su propio destino”, él es boxeador.
Me gusta sentirme serio, no te lo voy a negar. ¿Que si hay veces en que me canse y tenga ganas de tirar todo a la mierda? Sí y no. Sí, lo siento pero no me lo creo realmente, porque el convencimiento que te provoca creer muy fuerte en uno mismo llevó muchísimo tiempo, muchas lágrimas, mucha sangre y estoy convencido que eso no se puede ir por la borda un mal día.
Que se me hizo largo! Pasa que hoy es domingo y está muy nublado en Catamarca. Me gustan demasiado las nubes. Además, anoche me puse en pedo y parece que intenté hacer un par de llamadas bastante estúpidas. Digo estúpidas en el sentido de que no debo, de que ya no. Estoy relajado, vi Babel y me obnubiló, hablé con mi madre y muy tranquilos, me cayeron un par de mensajes y pude responder tranquilo, llamé a Rebeca y fue muy lindo escucharla, lástima que se la escuchaba tan lejos, hablé conmigo y me gustó hacerlo, es domingo y descanso después de mucho tiempo. Por eso quizás pude escribir tanto. Seguramente todo lo escrito sea una mierda y no me sirva ni siquiera a mí, pero salió y lo defiendo, no cuenta el hecho de que sea una mierda, sino que es mío y eso ya dice mucho.

martes, marzo 20, 2007

acá, de vuelta


Aguantame en la esquina que saco las cosas y vamos todos juntos allá, adonde nos esperan todos los demás con las copas llenas y los frascos vacíos.
En serio te digo, reflexioná sobre las cosas que ya no están una vez más, y vas a caer en un pozo imposible de salir. Dale, vamos a lo de los otros y desenrosquemos nuestra tristeza con un pedazo de vidrio en el tobillo.
Bueno, está bien, pedime que no te insista una vez más y dejo de hacerlo.
Si vos querés que las cosas funcionen sólo dejame dejarle un beso en la pantalla, por las dudas viste. Que si no lo hago las cosas no se hacen, comprendeme. Que no quiero que me extrañe sin sentir que yo también lo hago. Que no, no quiero extrañarla porque no hay nada que pueda hacer. Que no se trata de un pasaje o una llamada, sólo se trata de no poder porque no somos más que maquinitas derrocha-monedas.
Bueno, mirame a los ojos no tengas miedo. A mí también se me escapan los mocos de vez en cuando. No, no está bueno que lo muestres. Ya sé que a vos te pasa lo mismo a veces, pero yo ya soy otro, alguien con más firmeza, soy más "operativo", entendés? No, no se me cae la moral, directamente no la tengo. A veces hay que sacrificar al cerdo para que la basura se amontone.
Entiendo lo que querés, pero yo ya no estoy acá para eso.
No, no me pidas que le escriba una carta en la que le diga que todo lo que fue sigue siendo o que ya está todo bien y que es momento de crecer y hacer el bien a todos de nuevo.

Con esto de mirarte y mirarme, se me caen las frases sueltas en las esquinas. En las esquinas donde suelo pensar en los frascos vacíos, en esa gente que parece frasco vacío.
Es que ya no puedo escribir cartas en que surja un buen escritor, ni siquiera puedo escribir una frase en la que me conmueva los huesos esperar el amor sentado en la vereda de mi casa luego de un arduo día de trabajo y estudio. Trabajo y estudio. Y vos no estás. A veces yo tampoco vengo. Queda un mí esperando. Esperando. Espera. Es.

"Vos seguís siendo..."

jueves, febrero 22, 2007

(Estado de ofuscación)

Juan se desvive por sus hijos, siempre lo hace. Al pedo, porque sus hijos viven en España meta droga y joda.
Juan Manuel tiene una novia en Argentina y otra en Galicia, donde vive. Supuestamente trabaja en un bar como chedf a cargo, es el que limpia. Él fuma de tres a cuatros porros diarios, le da por desquiciarse. También consume cocaína, de tres a cuatro veces en la semana. Su novia, de Galicia, se llama Isabel y es hermana de Pepe, un narco de la zona. Pepe le vende más baratas las cosas a Juan Manuelcon la condición de que Isabel no consuma. Isabel se da cinco caños diarios y denoche se iyecta éxtasis. Viven para la mierda en un depto de la madre de Isabel, que ya murió hace tres años.
Micaela tiene 22, era compañera en el cole de Juan Manuel, dice que lo ama tanto que lo esperaría toda la vida. Estudia medicina , está en cuarto año, va bien. Todos los viernes llama a Galicia para decirle que lo ama y que ya falta poco para terminar la carrera y así irse a España con él; él la atiende en el bar medio drogado y con un desvelo que arrastra desde hace un año (desde que llegó), le dice que también la ama y que está juntando plata para viajar a fin de año, de paso le dice que le diga a Juan (su padre) que le mande plata para el alquiler de la pensión, que todavía no le pagaron el mes pasado, que ya le devuelve en euros.
Micaela, todos los viernes a las seis de la tarde, espera que Juan Manuel llame, hace seis lunes que no llama.
Ricardo tiene 26, es profesor de geografía, está hace tres años en Madrid, trabaja en una empresa constructora. Los primeros ocho meses vivió en casa del abuelo Manuel, hasta que se encontró con una de 47 que le pagaba or coger, se lo llevó a su casa como mayordomo, ella tenía una cadena de restaurantes. Estuvo así por año y medio, hasta que la vieja se enteró que se había volteado a todo el personal doméstico, incluído el decorador de interiores. Lo sacó cagando y se fue a vivir con María Eugenia, una de las mucamas. Presentó currículum en por lo menos diez escuelas, en todas le decían que tenía que revalidar el título, que sus conocimientos eran sobre geografía argentina, eso no servía en España, claro. Un buen día, el deocrador de interiores, Nanchi, le consiguió un puesto en una constructora, como peón, con el correspondiente pago de favor.
Roberto sale todas las noches, le gustan las putas. Dice que las putas madrileñas son las más copadas del mundo, en Córdoba nunca se fue de putas. Religiosamente, llama a Juan una vez al mes para pedirle que le tire unos pesos, que es una inversión a mediano plazo, que es para construir su casa, donde va a vivir toda la familia.
Juan es jubilado del banco Suquía, gana $4000al mes.
Su esposa, Clara, es docente de la universidad, gana $2500.
Clara le compró el título a Roberto. Ella sabe que Juan Manuel es adicto y sospecha de la adicción al sexo de Roberto.
Juan es amigo de importantes funcionarios del gobierno, delante de ellos se vanagloria de sus hijos, uno arquitecto y el otro chef.
Juan discute con Clara los martes a las ocho de la noche. Discuten sobre política, él es menemista y ella zurda, sobre los males sociales como el alcoholismo, la prostitución, el aborto, la pobreza; discuten sobre la comida de mañana, ella quiere pollo, él quiere tarta. Él se encierra en su estudio a leer un libro, ella se baja una botella de whisky.
Hoy llamó Ricardo, a las tres de la madrugada, estaba en Galicia. Juan Manuel está en coma tres por sobredosis. Él sed hizo un test, es positivo, y está muy avanzado por el alcohol.
Juan llora frente a la tele apagada. Clara se ahoga lentamente en la bañera.