Como si fuera cierto!
Es como si se tuviera ganas de llorar, y ya no se puede. No se puede porque las sonrisas se involucran con la tristeza y parece que los latidos del corazón se mezclan, interminables, con las manos que tiemblan para agarrar el barrilete que se va, solitario, hacia el cielo donde los pájaros trinan, no cantan, contangíandose del mar que alguna vez supieron ver y es el barco pesquero el que suda junto a sus navegantes el amor por el aolor a pez recién pescado y en el fondo del océano se esconden los tesoros más deseados; y ya no se está quieto porque no se quiere. Y nadie se lamenta porque todo se olvida. Y no vale la pena lastimar si después lo vas a remendar. Y es como si quisiera llorar y no puedo.
Los pisos de los techos están llenos de sorpresas: El otro día subí a uno y noté que estaba encima de los niños y que no importaba mucho porque solamente estaba en el techo y a nadie le importa porque las cosas son así y así deben ser.
Ahí es donde reside la sorpresa: En saber que las cosas son y que a veces no se cambian y por más que lo deseemos no se van a modificar a menos que le demos un golpe de suerte ynoscaigamos en un nuevo mundo repleto de literatos dispuestos a escribir libros donde los cambios sean constantes y entonces la gente común (que lee esos libros) se anime y todos los días se vista de blanco y rojo para que el sol no opaque la vista de los necesitados de amor que deambulan por ahí.
Viste cómo es? Primero una sonrisa y luego otra. Después es simpre lo mismo.
Y no te das cuenta y ya se queda sentada en el banco de esa plaza mirándote con sus ojitos tristes, pidiéndote un abrazo, sólo uno, y vos cedés poque sabés que ella es todo y no te importa cuánto te lastima o lastimó. Es como cuando buscas el unicornio azul de Silvio, sabés que no lo vas a encontrar a menos que lo dejes de buscar.
Está bien, es como siempre digo: Si hay disgresión avisame. Pero la verdad es que no tengo ganas de llorar.
Los pisos de los techos están llenos de sorpresas: El otro día subí a uno y noté que estaba encima de los niños y que no importaba mucho porque solamente estaba en el techo y a nadie le importa porque las cosas son así y así deben ser.
Ahí es donde reside la sorpresa: En saber que las cosas son y que a veces no se cambian y por más que lo deseemos no se van a modificar a menos que le demos un golpe de suerte ynoscaigamos en un nuevo mundo repleto de literatos dispuestos a escribir libros donde los cambios sean constantes y entonces la gente común (que lee esos libros) se anime y todos los días se vista de blanco y rojo para que el sol no opaque la vista de los necesitados de amor que deambulan por ahí.
Viste cómo es? Primero una sonrisa y luego otra. Después es simpre lo mismo.
Y no te das cuenta y ya se queda sentada en el banco de esa plaza mirándote con sus ojitos tristes, pidiéndote un abrazo, sólo uno, y vos cedés poque sabés que ella es todo y no te importa cuánto te lastima o lastimó. Es como cuando buscas el unicornio azul de Silvio, sabés que no lo vas a encontrar a menos que lo dejes de buscar.
Está bien, es como siempre digo: Si hay disgresión avisame. Pero la verdad es que no tengo ganas de llorar.

2 Comments:
Una gran experiencia éste, tu viajecito a Chile...los desencuentros, las sorpresas, las desiluciones, los hartazgos: también valen la pena. Por lo menos sirven para darse cuenta (golpearse contra una pared, bah!), que hay que seguir andando, y que si te encontrás en una calle cortada, volvés atrás y elegís otra, sin olvidar que podés volver por el camino, pero no volver todo el camino...Bueh no se para que te digo todo esto, si seguramente lo sabés mejor y lo podés expresar mejor que yo...pero sos un amigazo, Ale, y uno suele decirle boludeces a los amigos.
Me pediste que te deje algo acá, lo que sea. Y como no puedo evitarlo, en todo lo que hago está el pensamiento en mi Amada Novia...Me despido de vos con un gran abrazo y con algunas palabras que alguna vez se las regalé a ella:
Cuantas cosas puedo ser
sin llegar a ser nada:
un caballero con espada
o un caballo con alas.
Se que yo soy tu tormento
pero también tu alegría.
Soy un grito un momento
y un silencio en el día.
Soy tu piedra en el camino,
y el puente sobre el río.
Soy en la corriente un torbellino
y en tu jardín el rocío.
Si solo eso puedo ser,
que seré si no estás,
yo no podría aprender
todo lo que me das.
Yo no podría soñar,
ni siquiera despierto.
Ni aprender a volar
por este mundo incierto.
Cuantas cosas puedo ser
sin llegar a ser nada...
Oh, por Dios, Ale... qué te hice sin desearlo realmente.
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