Porque no son mis ojos los que te privan de ver la verdad, sino que son tus manos las que me alejan de vos para que yo te pueda gritar que sos mi todo.
Porque no es que yo no escuche tus súplicas al partir, sino que es tu pelo el que no me deja acariciarte el rostro cada segundo que estás junto a mí.
Porque no es que mis palabras son absurdas y no te llagarán jamás; es tu respiración la que me priva de entregarte las miles de cartas que te he escrito.
Porque no es mi austeridad la que no me permite decir que disfruto grandemente el tiempo que comparto junto a ti, es tu voz la que me hace temblar y me hace sentir desesperación, porque yo, como siempre, te espero.
No es mi nostalgia, no, la que me condiciona para llevarte a mi lugar favorito y mostrarte las cosas que por vos he creado, son tus silencios de espera los que me atan y no me dejan tocar tus manos.
Perdoname, pero así soy yo. Con un poco de ternura y delicadeza me vas a encontrar. No esperes de mí lo que todos te puedan dar, no. Yo te voy a dar lo que nadie más puede. Porque no sé cómo decirlo. Porque no sé como expresarlo. Pero sí sé como se siente, adentro. Y vos, dame tiempo, porque lo vas a ver y lo vas a sentir.
Porque no es que yo no escuche tus súplicas al partir, sino que es tu pelo el que no me deja acariciarte el rostro cada segundo que estás junto a mí.
Porque no es que mis palabras son absurdas y no te llagarán jamás; es tu respiración la que me priva de entregarte las miles de cartas que te he escrito.
Porque no es mi austeridad la que no me permite decir que disfruto grandemente el tiempo que comparto junto a ti, es tu voz la que me hace temblar y me hace sentir desesperación, porque yo, como siempre, te espero.
No es mi nostalgia, no, la que me condiciona para llevarte a mi lugar favorito y mostrarte las cosas que por vos he creado, son tus silencios de espera los que me atan y no me dejan tocar tus manos.
Perdoname, pero así soy yo. Con un poco de ternura y delicadeza me vas a encontrar. No esperes de mí lo que todos te puedan dar, no. Yo te voy a dar lo que nadie más puede. Porque no sé cómo decirlo. Porque no sé como expresarlo. Pero sí sé como se siente, adentro. Y vos, dame tiempo, porque lo vas a ver y lo vas a sentir.

3 Comments:
Es triste decir que no tienes nada que decir.
No me tiene ganas, es un amigo muy amigo nada más.
Parece que los celos se hacen presentes del otro lado de la cordillera, no?
Mostraron las once de la noche.
No es necesario leer más de una vez el knoc.
Te quiero mucho.
Paf, se acabó.-
Y el te quiero y el pensarte me hacen volver a esa casa que nunca existió.
Yo también te quiero mucho mucho. Lo repetiré hasta el cansancio y tranquilo, supongo que mi escrito anterior también tenía algo de eso del inconsciente mismo.
Un besito.
Me gustaron tus palabras, aunque me dieron pena. Es bueno desahogarse en la escritura, me gustó tu estilo!
Espero que me vuelvas a visitar!
Besos desde Chile.
La niña que se entrevista a si misma (Cata)
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